Una infografía detallada con el título 'LA HISTORIA DEL CONJUNTO ESCULTÓRICO DE LOS CANTOS' que ilustra una línea de tiempo cronológica en seis secciones ilustradas: I: 1867 DESCUBRIMIENTO DE LA VENUS: El hallazgo de la estatua de la Venus de Bullas. II: 1905-1909 HALLAZGO EN EL HORTUS POR EL PÁRROCO: El párroco Juan Bautista Molina Núñez descubriendo tres estatuas infantiles en el peristilo, que funcionaban como fuentes complejas con tuberías de plomo. III: ~1955-S. XX VENTA Y DESAPARICIÓN DEL 'NIÑO DE LAS UVAS': La presunta venta de la cuarta estatua (un Kairos) por el párroco, mostrando el dinero cambiando de manos y la estatua convirtiéndose en un misterio. IV: 2016 OPERACIÓN KAIROS Y RECUPERACIÓN: La Guardia Civil del SEPRONA recuperando las tres estatuillas en Lorca y Cartagena. V: ACTUALIDAD EXHIBICIÓN Y DECLARACIÓN BIC: Las tres estatuas recuperadas expuestas en el Museo del Vino de Bullas, declaradas Bien de Interés Cultural. VI: MISTERIO SIN RESOLVER EL 'NIÑO DE LAS UVAS' SIGUE DESAPARECIDO: Que reitera que el Kairos sigue en paradero desconocido e ilustra el hallazgo de su pedestal original en 2012.

El Tesoro Escultórico: Arte, Misterio y Recuperación

La historia del conjunto escultórico de la villa de Los Cantos es uno de los episodios más fascinantes de la arqueología española, al combinar el gran refinamiento del arte romano con los elementos propios de un auténtico thriller policial.

El hallazgo en el jardín romano:

Entre los años 1905 y 1909, el párroco de Bullas, Juan Bautista Molina Núñez, llevó a cabo unas excavaciones en la zona noreste de la Villa, un área que hoy se identifica con el hortus o jardín de la villa. Allí descubrió un conjunto excepcional de cuatro estatuas de temática infantil talladas en mármol blanco de altísima calidad, procedente de las prestigiosas canteras de la isla griega de Paros.

Estas esculturas no eran simples adornos, sino estatuas-fuente. Tanto las ánforas como los animales que portan los niños estaban hábilmente perforados para conectarse a una red de tuberías de plomo (fistula aquaria) por las que brotaba el agua, creando un suntuoso juego acuático y de espejos en los estanques del propietario.

Las tres joyas recuperadas:

Tres de las figuras representan a niños de corta edad (o erotes):

  • Uno de ellos sostiene una paloma contra su pecho con el brazo izquierdo mientras su mano derecha se apoya sobre un pequeño cántaro.
  • Los otros dos niños, con un diseño casi idéntico concebido para mirarse frente a frente (pendants escultóricos), aparecen jugando y forcejeando con un ave acuática, presumiblemente una oca.

Tras la muerte de su descubridor, las pistas sobre estas obras se perdieron y permanecieron en paradero desconocido en manos privadas durante más de un siglo. No fue hasta septiembre de 2016 cuando el SEPRONA de la Guardia Civil, mediante la espectacular «Operación Kairos», logró recuperar las tres estatuillas en viviendas de Lorca y Cartagena declaradas Bien de Interés Cultural (BIC) en 2017, custodian el legado de la villa desde su exposición en el Museo del Vino de Bullas.

Reclamadas por su anterior poseedor, la justicia falló en un principio a favor de su exposición pública en el Museo del Vino y, tras nuevo recurso, han sido a la postre devueltas en 2024.

El misterio del «Niño de las Uvas»:

Pese al éxito policial, el conjunto sigue incompleto. La cuarta escultura, de mayores dimensiones y conocida popularmente como el «Niño de las Uvas», sigue en paradero desconocido. Esta obra representa a un Kairos otoñal, un genio estacional vinculado a la época de la vendimia y a la producción vitivinícola de la villa.

Las investigaciones apuntan a que el propio párroco la vendió presuntamente hacia 1955 para financiar obras en la iglesia local. Aunque el paradero del Kairos es un enigma, en 2012 salió a la luz el coronamiento del pedestal original de arenisca, revelando el punto exacto donde asombraba a las visitas hace dos mil años.

La Venus de Bullas:

No podemos hablar del lujo de Los Cantos sin mencionar a la bellísima «Venus de Bullas». Descubierta en 1867, es una representación de la diosa del amor perteneciente al tipo de «Venus Púdica». Poco después de su hallazgo fue enviada al Museo Arqueológico Nacional (MAN) en Madrid, completando la imagen de una domus en la que las élites invirtieron grandes fortunas para rodearse del mejor arte clásico del Imperio.